lunes, 28 de diciembre de 2015

El magnesio, minerales y usos


Ricardo N Alonso
Dr en Ciencias Geologicas
Unsa Conicet

Es uno de los ocho elementos químicos principales de la corteza terrestre, tanto es así que cumple un rol importante en la fisiología del hombre, plantas y animales.
El magnesio es uno de los elementos químicos fundamentales y forma parte de las rocas, las aguas y los seres vivos. Químicamente es un elemento alcalino térreo y se lo representa simbólicamente como Mg. 
Su nombre deriva de la antigua ciudad griega de Magnesia, al igual que la palabra magnetismo y el mineral magnetita. 
El magnesio es uno de los ocho elementos químicos principales de la corteza terrestre. La corteza oceánica está formada esencialmente por basaltos que es una roca rica en hierro y magnesio. 

Si tomamos el conjunto del planeta, el magnesio pasa a ser uno de los elementos más abundantes, ya que es un constituyente principal del manto terrestre, esto es la gruesa capa de 2.900 kilómetros que se encuentra entre la fina corteza y el núcleo de hierro. 
El magnesio cumple un rol importante en la fisiología de plantas y animales. Especialmente en la clorofila, donde constituye el átomo central de la molécula, y es esencial en la fotosíntesis. 
En el cuerpo humano es el cuarto elemento químico más importante. Se lo encuentra en las aguas y en los suelos desde donde pasa a los organismos vivos. Su déficit produce debilitamiento. Por esa razón su uso es tan común en los compuestos farmacéuticos, en complejos polimerálicos, sales y leche de magnesia, etcétera. 
"El alemán Max Siewert fue el primero en analizar los contenidos del magnesio en las aguas corrientes y de manantiales termales de Salta".El magnesio no se presenta libre en la naturaleza, tal como por ejemplo lo hace el carbono, en el diamante o grafito, sino formando distintos minerales o bien disuelto en las aguas.
Existen unos 60 minerales de magnesio o que tienen magnesio en su composición. Entre ellos se tienen haluros, óxidos, carbonatos, boratos, sulfatos y silicatos. Los haluros magnesianos son aquellos que precipitan a partir de la evaporación de las aguas marinas en sus estadios finales. Ello ocurrió en algunas regiones muy restringidas a nivel mundial como en Zechstein (Alemania). Allí se formaron minerales como la carnalita (cloruro de potasio y magnesio hidratado) y bischofita (cloruro de magnesio hidratado). Cuando la evaporación de las aguas fue total se precipitaron boratos magnesianos (boracita y otros).
Boratos magnesianos se encuentran también en la Puna argentina, dentro de la Formación Sijes en Pastos Grandes (Salta), que contiene los mayores yacimientos de hidroboracita (borato de calcio y magnesio hidratado) a nivel mundial. Asimismo se conocen óxidos de magnesio como la periclasa y la espinela e hidróxidos como la brucita. Más conocida es la dolomita, el carbonato doble de calcio y magnesio, que forma extensas formaciones en todo el planeta. Depósitos de dolomita se encuentran en Tumbaya (Jujuy). La Formación Yacoraite, una extensa unidad de calizas amarillas del norte argentino, tiene también altos contenidos de magnesio provenientes de la dolomita. Otro carbonato es la magnesita, la fuente principal de provisión del elemento químico. 
Dentro de los sulfatos naturales, un mineral común es la epsomita (sulfato de magnesio), la famosa "sal de Epsom", de amplio uso en farmacia. Es un mineral blanco, fibroso y de aspecto sedoso. Sin embargo donde el magnesio forma un amplio número de minerales es entre los silicatos. Uno de ellos el talco (silicato de magnesio), técnicamente es el mineral más blando que se conoce (dureza 1 en una escala de 10), que se muele y se usa como polvo cosmético. También el olivino, los anfíboles, piroxenos y la mica negra son ricos en magnesio. Incluso algunas arcillas son magnesianas, caso de las sepiolitas. Estas pueden formarse en las orillas de algunos lagos o salares. 
Es famosa la "espuma de mar" o Meerschaum que provienen de la región de Eskisehir en Turquía y con la cual se fabricaban bellos objetos como pipas de fumar, mangos de bastones y otros ornamentos que lucían como el marfil. 
En la farmacopea antigua las sales de magnesio eran muy valoradas. Al igual que ciertas aguas de manantiales, frías o termales, que estaban enriquecidas en sales de magnesio y que tenían un efecto benéfico de laxante o purgante suave. Eran las sales catárticas. Una mención de ellas se encuentra en el mapa de Orán (Salta) de García de León y Pizarro del siglo XVIII. También una de las aguas de Rosario de la Frontera cumple con esa función. 
El químico alemán Max Siewert fue el primero en analizar los contenidos en magnesia de las aguas corrientes y de manantiales termales de Salta. Sus trabajos fueron publicados en Alemania y en la geografía de Ricardo Napp de 1876. Además de la farmacopea médica donde tiene una importancia mayor, el magnesio, o los minerales o productos de magnesio, se utilizan en centenares de aplicaciones como revestimiento de hornos de fundición, cosmética, alimentación, industria química, agricultura, construcción, entre otros. 
Es un producto esencial en las aleaciones con aluminio para la fabricación de latitas de gaseosas y cerveza. Aumenta la dureza y la resistencia a la corrosión del aluminio de aeronaves. 
Los fabricantes de automóviles han introducido componentes de magnesio fundido a presión, tales como carcasas de embrague, soportes de instrumentos, conjuntos de faros y parrilla, para reducir el peso. También se lo utiliza en herramientas, cámaras de video, teléfonos celulares, componentes informáticos y artículos de deporte. En los fuegos artificiales da la luz blanca brillante. 
Es interesante comentar que los salares de la Puna albergan decenas de millones de toneladas de magnesio en sus salmueras. Representan un activo negativo cuando de litio se trata, ya que concentrar las salmueras de litio con altos contenidos de magnesio cambia desfavorablemente la relación económica de su aprovechamiento. Esto en razón de que se necesita una tonelada de cal viva por cada punto de magnesio en la solución. Salares con una relación mayor a 1:8 en litio y magnesio pueden resultar antieconómicos con los métodos tradicionales de explotación. 
Pero a su vez, visto desde otro ángulo, el magnesio podría aprovecharse como subproducto. 
En Chile, los residuos cloro magnesianos (bischofita), de las explotaciones de litio del salar Atacama, se utilizan para estabilizar los caminos. El salar más rico en litio es Uyuni (Bolivia), y paradójicamente es también el más concentrado en magnesio, con una relación de 1:19, e incluso más alta. 
Los salares más ricos en magnesio en la Puna Argentina son Incahuasi y Llullaillaco. Esto indica que hay en los salares puneños un recurso potencial enorme de magnesio asociado al litio, potasio, boro y otros elementos. Sin embargo no resulta económico en la actualidad, tanto por su bajo precio y porque el mercado está manejado en más de un 70% por China; que al igual que con las Tierras Raras, cuenta con gigantescas reservas. Más aún en el Tíbet, donde la mayoría de sus salares son netamente magnesianos.

lunes, 21 de diciembre de 2015

¿Un OVNI en 1825?



Ricardo N Alonso
Dr en Ciencias Geologicas
Unsa Conicet


Los cielos actuales están llenos de objetos voladores no identificados.
Muchos de ellos son de naturaleza luminosa y se les ha dado en llamar OLNIS (objetos luminosos no identificados). Algunos son fenómenos naturales, tal el caso de estrellas fugaces, meteoritos, aerolitos u otros materiales de origen cósmico que entran a la atmósfera terrestre a grandes velocidades, generando fuentes pasajeras de luz, especialmente en los cielos nocturnos.
Luego hay toda clase de fenómenos lumínicos relacionados con la electricidad y el magnetismo atmosféricos, desde las aureolas boreales, pasando por rayos y centellas en sus diversas manifestaciones de forma e intensidad.
También otros fenómenos relacionados con la refracción y la reflexión en distintas capas de la atmósfera. Halos lumínicos solares y lunares, reflexión sobre nubes, nubes lenticulares, hielo y otros.

Formación de luces por eventos sísmicos, faroles, luz mala. Y por supuesto toda clase de ingenios creados por el hombre como satélites, aviones comerciales y de carga, aviones comunes, helicópteros, aviones militares, globos sonda meteorológicos, drones, entre muchos más.
De allí entonces que algo que no tenga una identificación clara y definida pasa a la categoría de OVNI.
Pero basta que se diga esta palabra para que inmediatamente el imaginario colectivo los asocie a naves extraterrestres tripuladas.
No conozco a nadie que no afirme haber visto alguna vez a un OVNI, y por supuesto, en algunos casos, tripulado por vaya a saber qué habitantes y de qué galaxia.
Con formas de platillos o cigarros, con ventanas o sin ellas, plateados o dorados, pequeños o gigantes.
Antes se creía en selenitas, marcianos y venusinos, como habitantes de la Luna, Marte y Venus respectivamente; pero las sondas de la NASA hace rato que los extinguieron al descubrir que esos planetas están vacíos de cualquier vida inteligente.
Entonces hay que salir a buscarlos en la galaxia y allí chocamos de frente con las distancias luz, donde no tiene cabida nuestra mísera ventana de espacio-tiempo.
Dentro de 100 años nadie va a creer en OVNIS, tal como hoy nadie cree en brujas volando sobre escobas. Carl Jung, entre otros, señala que en el siglo XX se dio una metamorfosis en donde se cambió a la escoba por la nave y a la bruja por los extraterrestres tripulantes.
Lo cierto es que la ciencia ha descartado hace largo rato la posibilidad de visitas de seres extraterrestres y de naves intergalácticas.
Cualquier científico que se anime a decir esto corre el riesgo de ser tildado de conspiraciones secretas, ocultamiento de pruebas, cómplice de los poderes mundiales, y otros calificativos por el estilo.
Hay toda clase de fenómenos lumínicos relacionados con la electricidad atmosférica, desde las aureolas boreales. Formación de luces por eventos sísmicos y luz mala. Y toda clase de ingenios creados por el hombre como satélites.
El OVNI autóctono
En esta nota vamos a describir un OVNI de verdad, que fuera observado en los cielos del Noroeste Argentino en 1825, y al cual los viajeros que lo observaron, no le encontraron ningún tipo de explicación. Téngase presente que para aquella época, primera mitad del siglo XIX, no volaba ningún objeto construido por el hombre, a excepción de globos aerostáticos, que aquí no vienen al caso.
Los testigos presenciales fueron el capitán Joseph Andrews y su equipo técnico minero que viajaban por el camino de postas entre Buenos Aires y Potosí.
Andrews era un marino inglés que había navegado los mares del mundo y contaba con una rica experiencia producto de sus estudios y aventuras. Era un hombre con grandes influencias personales y políticas, que tuvo trato deferente con Bolívar, Sucre, Alvear, O'Higgins, Pedro I de Brasil, y era amigo personal del General Miller. Andrews fue el último comandante del barco de la Compañía de las Indias HCS Windham, que fuera vendido al gobierno de Chile en 1818 y el cual, con el nombre de fragata Lautaro, se batió frente a Valparaíso contra la fragata española Venganza y el bergantín Pezuela.
Las memorias de Andrews fueron publicadas en Londres en 1827 y traducidas al español por Carlos Aldao en "La Cultura Argentina" (1920). El valioso relato está en las páginas 73 y 74. Era el 28 de junio de 1825.
Los viajeros llegaron a la posta de Tarija Pampa, cerca del límite de Córdoba y Santiago del Estero y se acostaron a la intemperie, dispuestos a dormir, cuando uno de ellos observó que la Luna salía más temprano.
La noche estaba oscura y según sus relojes faltaban aún tres horas para la salida de la Luna. Por figura y brillo semejaba el disco lunar el que de golpe desapareció y ello los llevó a reflexionar en las posibles causas. Pensaron que se tratase de la luz de algún rancho o de fogones lejanos de arrieros, lo que fue rápidamente descartado. En un descuido, la luz estaba nuevamente allí "pero alterada en figura y dirección".
El maestro de la posta lo atribuía al alma en pena de un muchacho que había sido asesinado por salteadores.
Discutían ahora sobre el fenómeno "cuando súbitamente cambió su forma de media luna en espléndida cruz, con un rápido movimiento lateral y rapidez de meteoro o exhalación". Ahora, dice Andrews, nos confundimos más que nunca.
El "pájaro fosforescente"
En eso estaban cuando llegaron los carteros que llevaban el correo de Salta a Buenos Aires. Interrogados sobre el fenómeno estos lo atribuyeron a un pájaro blanco que vive en esos bosques y que "su calidad luminosa de noche provenía de una cresta o dureza luciente en la corona de la cabeza, que reflejaba luz fosforescente sobre el plumaje blanco del cuerpo".
Con respecto a este supuesto pájaro de la cripto-ornitología se cuenta con el comentario de Elena Perilli de Colombres Garmendia.
En su libro "El cura Miguel Martín Laguna (1762-1828)", Fundación Miguel Lillo, en la página 53, se lee al cura que dice: "A nuestras gentes y a las de Santiago oigo hablar de un ave, que llaman ninagüiro.
Esta dicen que arroja tanta luz, que parecen llamaradas. Nadie la ha visto, y porque de noche ven mudarse estas luces de un lugar a otro, ya aparecerse, ya perderse, han juzgado que es ave que bajo de las alas tiene esta fosfórica materia; este es solamente juicio, que no sale de los términos de posibilidad'.
Andrews analiza y discute la teoría del "Pájaro Blanco", como la más racional para explicar lo que vio él y su grupo.
La descripción es absolutamente compatible con otros fenómenos modernos que han sido atribuidos a OVNIS, esto es el disco luminoso, los cambios de forma, los giros y cambios bruscos en el ángulo de la trayectoria, y la gran velocidad desplegada en forma lateral.
En definitiva es la perfecta descripción de un OVNI, casi un siglo y medio antes de que se comenzara a hablar de este fenómeno.
La pregunta sigue pendiente: ¿Qué fue lo que realmente vio Andrews en 1825?.

lunes, 14 de diciembre de 2015

El petróleo y el polaco Zuber

Dr Ricardo N- Alonso
doctor en Ciencias Geologicas
Unsa- Conicet


La presencia en nuestra región de figuras relevantes para la ciencia y que son prácticamente desconocidas, incluso en medios académicos, resulta una constante cuando se estudia la historia de esta zona del país.
Los antecedentes sobre el petróleo argentino antes de su descubrimiento oficial en 1907, a pesar de su enorme trascendencia, se limitan a noticias sueltas de Jujuy, Salta y Mendoza.
Uno de los nombres que aparecen relacionados a la exploración de los hidrocarburos es el de Rodolfo Zuber (1858-1920). 
A este personaje se lo conoce exclusivamente por algunas monografías y escritos científicos en la bibliografía petrolera clásica del siglo XIX, especialmente por los trabajos que publicara en los boletines de la Academia Nacional de Ciencias de Córdoba.
Sin embargo, cuando se intenta profundizar sobre su figura nos encontramos con una notable orfandad de datos biográficos. 
Todo un científico
Solamente una breve reseña en Abad de Santillán. Lo curioso del caso es que este caballero, desconocido para nosotros, fue uno de los grandes científicos polacos y como tal fue y es reconocido en su patria. Al punto que presidió en tres oportunidades (1888 - 1889, 1898 - 1899, 1918 - 1919), la prestigiosa "Sociedad Copérnico de Naturalistas Polacos", la que fuera fundada en 1875.

Fue además miembro de la Academia de Ciencias de Cracovia, llamada más tarde la Academia Polaca de Ciencias. Una fotografía de época, sentado en el centro de la imagen y rodeado de académicos, muestra al sabio en 1914 como una persona menuda, de baja estatura, rostro triangular, cabello blanco y corto, luciendo quevedos, y mostachos y barba a lo Quijote.
Rodolfo Zuber nació en Orlat, Transilvania, el 13 de septiembre de 1858 y falleció a los 61 años de edad en la ciudad de Lviv el 5 de abril de 1920. Está enterrado en el cementerio de Lychakiv en Lviv, en una tumba sobre la que se emplaza un espectacular monumento de granito rojo. Zuber estudió geología en la Universidad de Lviv, donde se doctoró en 1883, con especialidad en geología del petróleo. Tuvo una amplia y destacada actuación como profesor universitario en su país. En su rol de geólogo petrolero alcanzó renombre mundial y trabajó en todos los continentes, exceptuando Australia. En 1919 fue invitado a formar parte, como miembro especialista, de la Conferencia de la Paz en París. Su trayectoria como geólogo petrolero lo llevó a actuar en América del Sur, especialmente en Argentina, Chile, Bolivia y Venezuela entre los años 1886 a 1892. En los años 1900 a 1910 dirigió la investigación en el Cáucaso, en España, México, Venezuela, Trinidad, Canadá y Estados Unidos. En 1910 fue invitado a realizar investigaciones en las colonias británicas en África Occidental, Costa de Marfil, Guinea, Nigeria y la Costa de Oro (hoy Ghana). En 1912 viajó a la India, donde exploró las montañas de sal (Sakhisar) en el Punjab. Estudió la geología de los Cárpatos Orientales y dejó escrito un libro que hoy es referencia clásica en el tema. 
El agua Zuber
Fue además un cartógrafo notable y entre otros trabajos dejo un encomiable Atlas de Galitzia. De regreso de la India fue invitado a estudiar el famoso centro de manantiales y balneoterapia de Krynica, al pie de los Cárpatos, conocido como la "Perla de los balnearios de Polonia". Luego de pacientes estudios programó una perforación a 810 m de profundidad, con tan buena suerte que en 1914 descubrió una de las aguas minerales más cotizadas del mundo. En su honor se la dio en llamar "Agua Zuber" y hoy se comercializa en Europa compitiendo con las famosas aguas de Vichy, Carlsbard y otras. El "Agua Zuber", única en su tipo, se embotella in situ y está considerada como el agua mineral más fuerte de Europa; altamente carbonatada, rica en bicarbonatos de calcio, sodio y magnesio, y con leves contenidos de boro y litio. Entre otros motivos se dice que su fama de agua mineral medicinal está relacionada con su propiedad de eliminar la resaca y aliviar los síntomas dolorosos del consumo excesivo de alcohol. Por su alcalinidad ayuda en el tratamiento de la hiperacidez, y es utilizada para trastornos gastrointestinales, principalmente úlceras del estómago y el duodeno, hígado, tracto biliar y la diabetes. Se dice además que el contenido de litio ejerce un efecto antidepresivo. También una roca, mezcla de sal y arcilla, lleva su nombre: "Roca Zuber".
En nuestro país, Zuber tuvo actuación en tres provincias: Mendoza, Jujuy y Tierra del Fuego; en esta última se dedicó a la búsqueda de carbón en el Estrecho de Magallanes. Especialmente llegó al país contratado por la Compañía Mendocina de Petróleo, fundada en abril de 1886 por el Ing. Carlos Fader (1844-1905). Zuber arribó en Julio de 1886 y estudió los manaderos y afloramientos de asfalto del Cerro Cacheuta y Cerro de los Buitres. Tres de los cuatro pozos que ubicó e hizo perforar en el cerro Cacheuta, con profundidades ente 80 y 200 m resultaron exitosos.
La compañía tuvo su auge entre 1887 y 1891, periodo en el cual se perforaron 30 pozos, se construyó un oleoducto de 35 km hasta la estación ferroviaria "San Vicente", llegando a despacharse 8000 m cúbicos de petróleo.
En Jujuy
Informado de los afloramientos naturales de petróleo en Laguna La Brea y Garrapatal en Jujuy, con explotaciones de jujeños y salteños desde la década de 1860, los mendocinos se decidieron a crear una filial para esa provincia.
Encomendaron la tarea al Dr. Zuber quién llegó a la zona en 1888. La calidad de las muestras recogidas, que dieron hasta 44% de kerosene los incentivaron a continuar. Por cierto Zuber regresó a Jujuy en agosto de 1889 y encaró los trabajos en el Garrapatal (Dpto. San Pedro, flanco oriental de la Serra de Zapla), para lo cual solicitó siete pertenencias mineras de acuerdo con el nuevo Código de Minería de Enrique Rodríguez (1809-1891), el que comenzó a regir en mayo de 1887.
El Dr. Zuber regresó a Europa en noviembre de 1889, luego de tres años de estancia en nuestro país, con el propósito de adquirir equipos de sondeos y contratar técnicos y personal polaco para las perforaciones de Jujuy. Un año y medio después, en 1891, se comenzó con las perforaciones en Garrapatal, que resultaron en un fracaso. Años después, en 1897, la Compañía Mendocina quebró sumando una nueva frustración a los desarrollos pioneros del petróleo en el siglo XIX. El Dr. Zuber tuvo un hijo, Stanislaw Zuber, también geólogo.
La figura de Rodolfo Zuber debe ser valorada y rescatada para la historia de los grandes pioneros del petróleo en la República Argentina.

lunes, 7 de diciembre de 2015

Riquezas de los salares de la Puna

Dr Ricardo N. Alonso
dr en Ciencias Geologicas
Unsa Conicet


La Puna Argentina es parte de una extensa cuenca cerrada a casi 4 kilómetros de altura sobre el nivel del mar que abarca lo que se conoce como el alto plateau del Altiplano-Puna; unidad morfotectónica de los Andes Centrales. 
Esta cuenca endorreica, es decir donde las aguas confluyen en su interior, está limitada a occidente por una gran cadena volcánica que contiene los volcanes más altos del mundo y al oriente por una cadena montañosa tectónica. A nivel regional la cuenca mayor se divide en la Puna Peruana al norte, el Altiplano Boliviano al centro y la Puna Argentina al sur. 
El salar y el desierto de Atacama en Chile, se encuentran un par de kilómetros de altura más abajo, al oeste de la cordillera volcánica principal, y forman parte de otra geología y de otra historia. 
La Puna Argentina está a su vez subdividida internamente por volcanes y serranías. Ello acrecienta el grado de endorreísmo y hace que se formen espacios cerrados o depresiones de tamaños menores. 
La Puna jujeña en lugar de contar con una sola cuenca cerrada entre la cadena volcánica de Coyahuaima al norte y del Quevar al sur, está dividida en tres o cuatro cuencas longitudinales, las que a su vez están también divididas dando lugar a los salares de Olaroz-Cauchari, Salinas Grandes-

Guayatayoc, entre otros. La Puna salteña, también se halla dividida y compatimentalizada en tres cuencas longitudinales que contienen de oeste a este, los salares de Arizaro, Pocitos y Pastos Grandes. 
La cuenca de Pastos Grandes continúa hacia el sur en Centenario, Ratones y Hombre Muerto. 
Las depresiones de la Puna son entonces compartimentos, más o menos estancos, donde confluyen los materiales que arrastran los ríos y que provienen de la meteorización y erosión de las rocas vecinas, más las aguas de infiltración frías o termales, más la sales disueltas en esas aguas, más el polvo eólico y las cenizas volcánicas que caen como fina lluvia aportada por el viento. 
Todo se concentra en esas cuencas cerradas donde se van formando capas que se acumulan con el correr de los siglos y que guardan grabada la memoria de la región como en las páginas de un gran libro geológico. Incluso se conservan los registros de las épocas de climas secos y también las de climas húmedos, donde muchas depresiones se convirtieron en lagos, especialmente en los periodos interglaciares. 
Por su naturaleza de cuenco, las depresiones cerradas concentran las aguas en su centro. Dado el clima seco, donde la evaporación supera a las precipitaciones, dichas aguas se evaporan liberando su carga de sales. Es así como se forman los salares. El entorno volcánico fue propicio para liberar billones de toneladas de gases y líquidos ricos en gas carbónico, boro, azufre, cloro que por unión con otros elementos químicos alcalinos y alcalinos térreos, tales como el sodio, potasio, calcio y magnesio dieron lugar a sales variadas, esto es carbonatos, sulfatos, boratos y cloruros. 
Los salares tienen tres componentes mayores en su relleno. Las gravas, arenas y arcillas de sus alrededores, las sales sólidas en el centro y las salmueras líquidas en su interior, ricas éstas en numerosos elementos químicos valiosos, entre ellos el litio. Los aluviones de gravas y arenas que bajan de las serranías laterales, formados por degradación física, pueden tener chispitas o polvo de oro como ocurre en los flancos occidentales de la Laguna de Pozuelos y del salar de Olaroz, ambos en Jujuy. 
Las sales y minerales del interior de los salares son de naturaleza química y evaporítica, es decir formados por evaporación en razón del fuerte déficit hídrico antes comentado. Así se encuentran extensas superficies de capas de carbonato de calcio en forma de travertinos, con venillas de ónix, en el borde de algunos salares, especialmente Cauchari y Pocitos. 
El carbonato de sodio, llamado coipa por los nativos, se presenta en eflorescencias y también en la pequeña laguna alcalina de Santa María, al oeste del salar del Rincón, cerca del límite de Salta y Chile. 
El sulfato de sodio, especialmente la mirabilita o sal de Glauber, está en la mayoría de los salares sea como eflorescencia o formando bancos con aspecto de hielo (Ice Cake). Los mayores depósitos comerciales se encuentran en el salar de Río Grande, próximo a la azufrera de La Casualidad, y también en el salar de Pocitos. Mucho más abundante es el yeso, o sea el sulfato de calcio, que forma una parte sustancial de las evaporitas de los salares. La mitad oriental del salar de Arizaro está compuesta mayormente por yeso en cristales grandes. También se encuentran en abundancia, y especialmente en los salares de la Puna oriental, extensos depósitos de boratos. Comprenden mayormente el mineral ulexita o borato común que se presenta en nódulos o en bancos macizos, llamados respectivamente "papas" o "barras" por los mineros de la región puneña. Este mineral se utiliza para la fabricación de ácido bórico. En menor cantidad aparecen hermosos cristales de borato de sodio (bórax o tincal). 
Completa el cuadro de sedimentación evaporítica el cloruro de sodio o sal común (halita). Cantidades inimaginables de sal yacen en los salares de la Puna y de los Andes Centrales. Como así también en viejas serranías de sal de roca que reposan junto a los salares o en su interior. Tal como ocurre cerca del pueblo de Tolar Grande, donde incluso hay cavernas turísticas labradas en la sal de los cerros vecinos.
Decenas de miles kilómetros cuadrados de superficies evaporíticas salinas, blancas y especulares, recuerdan a viejos mares desecados. Sin embargo no hay que caer en el error común de atribuir esas sales a mares inexistentes, ya que su origen es plenamente continental y volcanogénico. 
La sal de los salares se corta en panes, se evapora en piletas (cosecha) o se raspa de la costra que se forma anualmente a fines del verano. Además de los travertinos, carbonato de sodio, sulfato de sodio, yeso, boratos y sal, de los cuales algunos se explotan y otros permanecen como recursos potenciales, los salares son portadores de salmueras enriquecidas en elementos químicos valiosos. 
La salmuera es agua híper salada con una concentración de diez a quince veces el agua de mar. Contienen aproximadamente los elementos químicos diluidos de todas las sales presentes en un salar, además de otros que no precipitan en minerales, como litio, potasio y magnesio. Mediante una serie de procesos de evaporación, concentración y precipitación se pueden obtener sales como el carbonato de litio o el cloruro de potasio que tienen valor comercial por sus aplicaciones especialmente en la agricultura (potasio) y en baterías (litio). 
El recurso de elementos químicos presentes en las salmueras de los salares es enorme pero está aún lejos de ser cuantificado. 
Este fue el tema de la conferencia que pronuncié el 6 de noviembre de 2015 en la Tecnicatura Superior de Minería, de Campo Quijano

lunes, 30 de noviembre de 2015

Rastros cósmicos en árboles de Japón

Dr Ricardo N. Alonso
dr en Ciencias Geologicas
Unsa Conicet


Entre los grandes peligros a los que está sometido el planeta Tierra, siempre miramos hacia los fuertes terremotos; o a los tsunamis, que al igual que con una piedra arrojada a un estanque, cruzan en horas el océano para ir a impactar con sus olas al otro lado del mundo; o a las erupciones volcánicas que pueden llegar a ser catastróficas; y a los peligros latentes del espacio exterior como es la caída de meteoritos o asteroides. Estos últimos han sido relevantes en el pasado geológico y a ellos se los culpa, entre otras cuestiones, de la extinción de los dinosaurios. 
Los científicos rusos han sido consecuentes en señalar, en distintas épocas, su preocupación por los fenómenos de naturaleza solar o galáctica como potenciales responsables de muchas de las heridas que sufrió la Tierra en el pasado. Independientemente de la caída de los cuerpos cósmicos.

Shatskiy, Stepanov, Khain, entre otros, consideraron como responsables mayores de extinciones en la Tierra a eventos del cosmos más que a cuestiones internas del planeta. Sin que cayeran en la tentación de las influyentes teorías de Inmanuel Veliskovsky, el famoso autor de "Mundos en colisión", que desató una larga y controversial lucha entre científicos y no científicos. 
Tal vez el fenómeno mejor conocido en tiempos modernos sea el "Evento Carrington". Este fenómeno ocurrió en agosto-septiembre de 1859 y fue la peor tormenta solar registrada. Lo lamentable es que ya ha sucedido antes y volverá a ocurrir. Se trata de una "erupción de masa coronal" en el Sol, en pocas palabras, una gigantesca erupción de material supercaliente y eléctricamente cargado desde la atmósfera solar. La llamarada solar fue tan potente que logró deformar el campo magnético terrestre que nos protege. Esto provocó impresionantes luces de auroras en todo el mundo y en latitudes inusuales. Lo grave fue que sobrecargó eléctricamente toda la atmósfera terrestre y como consecuencia el sistema de telégrafos de aquella época se llenó de cortocircuitos e incendios en los aparatos de las líneas de transmisión. Felizmente la tecnología eléctrica de 1859 era muy fácil de reparar y en poco tiempo se logró restablecer el servicio normal. Nadie sabe con certeza cada cuánto ocurre una erupción de estas características. Los científicos discrepan en esto. Pero algo es seguro: si esto ocurriera hoy sería un verdadero desastre. Al punto que destruiría todos los servicios eléctricos en el mundo y provocaría incendios en los transformadores y las centrales eléctricas. Además ocasionaría daños graves en los satélites. Arreglar y recuperar los servicios normales sería cosa de años o tal vez algunos nunca se recuperarían. Las erupciones solares se producen cada 11 años con distintas intensidades. Lo único predecible es que estas erupciones gigantescas ocurren solo cuando el Sol está en su máximo de actividad magnética. La mega tormenta solar de Carrington pareciera que fue única en su tipo. Sin embargo el estudio de anillos de árboles en Japón deparó una gran sorpresa. Unos científicos que investigaban los taladros realizados para estudios de dendrocronología en unos cedros centenarios encontraron valores anómalos de Carbono-14 en los anillos correspondientes a los años 774 y 775 de nuestra era. Los doctores Fusa Miyake, Kentaro Nagaya, Kimiaki Masuda y Toshio Nakamura publicaron en 2012 en la revista Nature un artículo donde daban cuenta de un fuerte incremento de los rayos cósmicos para el siglo VIII. El análisis de los anillos correspondientes a los años de 774 y 775 de nuestra era mostraban un aumento del 12 por mil en el contenido del Carbono-14, lo cual era 20 veces mayor que cualquiera de las llamaradas solares ordinarias. Los valores obtenidos los convencieron que ni una tormenta solar, ni la explosión de una supernova cercana, pudieron ser responsables y lo atribuyeron a una "explosión de rayos gamma". El hallazgo disparó investigaciones en todos sentidos, tanto de la fuente desconocida de las radiaciones como de los registros isotópicos que pudieron haber quedado grabados en otros ambientes, ejemplo los hielos árticos y antárticos. Dos científicos alemanes de la Universidad de Jena, V.V. Hambaryan y R. Neuhuauser, descartaron en principio la supernova (no hay registros de que se haya visto explotar en los cielos una supernova en aquella época), pero señalaron que la explosión de rayos gamma pudo tener origen en nuestra galaxia a distancias no mayores a unos 15 mil años luz. Luego fueron los doctores Adrian L. Melott y Brian C. Thomas, de la Universidad de Kansas, quienes nuevamente en Nature y a fines de 2012, volvieron a apuntar al Sol como responsable de una intensa emisión de protones solares, que podría ocurrir cada mil años aproximadamente. Dejaron constancia que de verificarse un evento similar, podría representar una amenaza potencial enorme a la civilización moderna. En 2013, un equipo de científicos rusos, americanos y alemanes, liderados por I. G. Usoskin, publicaron en una revista de astronomía y astrofísica una nueva versión del evento sobre la base de otros isótopos y el estudio de los anillos de crecimiento en robles alemanes. Ellos apuntaron a la culpabilidad exclusiva del Sol e identificaron el fenómeno del año 775 como el mayor evento solar en varios milenios. Un grupo de científicos norteamericanos, liderados por Brian C. Thomas, retomaron el tema y publicaron en una prestigiosa revista geofísica un análisis en el que continúan la línea de razonamiento de los investigadores anteriores haciendo hincapié en cuáles pudieron ser los efectos terrestres de ese fenómeno astrofísico ante la disminución del ozono y el aumento de las radiaciones ultravioletas. Un aporte distinto al tema provino de los doctores D. Eicher y D. Mordecai, quienes atribuyeron el raro evento al impacto de un cometa en el Sol. En octubre de 2015, un nuevo trabajo en la revista Nature, volvió a poner el tema en el tapete. Esta vez fue un equipo multidisciplinario internacional, liderado por Florian Mekhaldi de la universidad sueca de Lund, quienes estudiaron hielos árticos y antárticos midiendo las concentraciones conjuntas de isótopos de Berilo-10 y Cloro-36. Llegaron a la conclusión de que el fenómeno del año 775 y su concentración anómala de Carbono-14 se debió a un fenómeno extraterrestre y coincidieron en un origen solar. Al menos cinco veces más importante que cualquiera de los que se haya registrado hasta ahora por métodos instrumentales. Se trataría de un evento muy fuerte con altos flujos de protones solares y energías por encima de los 100 megaelectronvoltio. Además encontraron en el análisis de los hielos otro evento en los años 993 y 994 de nuestra era, pero de menor intensidad. Como se aprecia, el estudio original de los cedros de Miyake fue un enorme disparador para que científicos de todo el mundo se preocuparan y ocuparan en el tema. Por ahora parece haber un consenso de opiniones en que estos eventos fueron causados por eyecciones de masa de la corona solar. Y también que de repetirse po drían causar una verdadera catástrofe.

lunes, 23 de noviembre de 2015

El inglés de los libros

Dr Ricardo N. Alonso
dr. en Ciencias Geologicas
Unsa. Conicet

Buenos Aires, está considerado una de las ciudades con más librerías en el mundo. Incluso hay quienes sospechan que nuestro país tendría la librería más vieja del planeta, pero con la diferencia que al revés de una famosa en Portugal, la nuestra comenzó en una tienda de abarrotes en la Manzana de las Luces.
Está llena de locales que dan al frente, con sus vidrieras iluminadas, como aquellos típicos de la calle Corrientes o avenida de Mayo. Pero también existen decenas de sótanos o departamentos que fungen como librerías, especialmente en el rubro de los libros viejos, raros y antiguos.
Esas preciosas ediciones que se atesoran esperando la llegada de algún bibliófilo entusiasmado. Mucho se ha escrito sobre el libro, los libreros y los anticuarios de libros. Desde lo técnico bibliográfico, donde podrían citarse a cientos de escritores, bibliófilos y ex libristas, hasta la fantasía como en la obra de Pablo de Santis sobre libreros anticuarios, vampirismo y sociedades secretas. Independiente de lo comentado, es interesante mencionar que del 4 al 8 de noviembre de 2015 se llevó a cabo en el Centro de Arte y Estudios Latinoamericanos de la Abadía de San Benito, en Palermo (Buenos Aires), la Novena Feria del Libro Antiguo organizada por la Asociación de Libreros Anticuarios de Argentina (ALADA). Allí en la galería de los claustros de La Abadía, antiguo monasterio Benedictino creado en 1929, se presentaron una veintena de stands con exposición y venta de verdaderas joyas literarias y ediciones antiguas que hicieron las delicias de un público ávido por esos tesoros bibliográficos.
Manuscritos de Borges, viajeros de Indias, cronistas, primeras ediciones autografiadas de autores de culto, encuadernaciones de lujo, ejemplares intensos, fueron parte del rico acervo expuesto. Abrió la feria Alberto Casares, presidente de ALADA, quién se refirió no solo a los participantes y expositores sino también al magnífico espacio donde se desarrollaba; un bello jardín arbolado con la estatua central de San Benito, patrono de Occidente. Además del propio Alberto Casares, dueño de la librería homónima, participaron con stands los libreros o librerías de Alberto Magnasco, Aquilanti, Fernández Blanco, Helena de Buenos Aires, Ávila, Los Siete Pilares, Hilario, The Book Cellar, La Teatral, Poema 20, Rayo Rojo, Víctor Aizenman, entre otros. Cada uno de ellos tiene una rica historia que contar en el manejo, durante décadas, del libro antiguo, raro, precioso, viejo o de ocasión según sea el caso.
El inglés Colin Sharp fue el fundador de la librería L.O.L.A. El nombre es la sigla de Literature of Latin América y su especialización fue y es las ciencias naturales. Es una historia interesante ya que este caballero, que nació en Leeds, condado de Yorkshire, Inglaterra, el 3 de abril de 1927, llegó a la República Argentina en su carácter de ingeniero especialista en cableado submarino. Estaba casado con una distinguida dama española, doña María del Carmen Aymerich Amadios, nacida en Vigo y fallecida en Buenos Aires en 2006. El matrimonio no tuvo descendencia. Sharp arribó a nuestro
país en 1950 para trabajar en un cableado submarino entre Buenos Aires y Montevideo. De aquella época data la sólida amistad que estableciera con el Dr. Carlos A. Chevallier-Boutell, prestigioso abogado de Buenos Aires a quién le debo y agradezco las principales referencias biográficas sobre Sharp.
En su faz de librero Sharp priorizó la utilidad de la bibliografía para que fuera accesible a estudiantes y profesores. Por una parte disponía de un rico fondo bibliográfico, antiguo y moderno, del amplio campo de las ciencias naturales. Y por otro creó la editorial LOLA para la edición de libros relacionados especialmente con la flora y la fauna argentina. Sharp era un apasionado de las ciencias naturales. En su librería de la calle Viamonte 976, 2do. D, podían encontrarse cientos de títulos y ediciones diversas, mayormente en inglés, de dos de sus favoritos: Charles Darwin y Guillermo E. Hudson.
También contaba con abundantes títulos de los paleontólogos argentinos Florentino Ameghino y Lucas Kraglievich. Las estanterías estaban bien surtidas de libros nacionales e internacionales de ornitología, herpetología, ictiología, entomología, en fin aves, reptiles, anfibios, peces, insectos, mamíferos; vertebrados e invertebrados, marinos y continentales, fósiles y vivientes, además de obras sobre toda clase de plantas. La geología argentina también tenía una buena representación en temas de rocas, minerales, aguas subterráneas, aguas termales, cartografía, entre otras. Un lugar destacado del fondo bibliográfico lo representaban los viajeros ingleses y cuestiones relacionadas con la historia de las ciencias naturales. En cuanto a las ediciones propias, LOLA cuenta con un rico catálogo de un centenar de obras, divididas en botánica, zoología y cultura. Entre ellos las colecciones de la Biota Rioplatense, Plantas de Argentina, Plantas Vasculares, Hongos, entre otros. En zoología se destacan títulos sobre aves, mamíferos, artrópodos, peces, anfibios y reptiles, a lo que se suman audios de cantos y sonidos de aves. Todas estas ediciones se hicieron desde 1986. La primera corresponde a la guía de campo sobre las Aves de Tierra del Fuego y Cabo de Hornos de Ricardo Clark. Se destacan los libros que tratan sobre los mamíferos y aves de los parques nacionales, los árboles nativos del centro de Argentina, picaflores, cactus, serpientes, marsupiales, palmeras, orquídeas, arañas, mariposas, flores de alta montaña, entre otros variados temas. Así como renombrados autores tales como Julio A. Hurrell, Pablo Demaio, Jorge Wright, Elio Massoia, Juan C. Chébez, Martín de la Peña, Roberto Straneck, Emilio Fernández Gómez, Javier Heredia, Marcelo Canevari, Olga Vaccaro, Andrew Graham-Yooll, entre muchos otros. Actualmente la librería y la editorial están a cargo de Zulema Carrizo, quién fuera una fiel colaboradora de Colin Sharp desde muchas décadas atrás. He sido cliente asiduo durante al menos los últimos 25 años y he disfrutado de ricas charlas bibliográficas con Sharp, un inglés de pura cepa naturalizado argentino, pero que conservaba el acento de su Leeds natal. Recuerdo como hacía gala de una fina ironía cuando abordaba temas mundanos. La inteligencia de don Colin quedaba oculta por su espíritu muy inglés del sentido del humor. A los 88 años de edad, Sharp se encuentra muy delicado de salud física y mental. Ya no reconoce a las personas aún cuando tiene momentos mejores que otros. Refería el Dr. Chevalier Boutell que a don Colin la alegría se le intensifica cuando lo llevan de visita al Museo Argentino de Ciencias Naturales "Bernardino Rivadavia" en Parque Centenario. Allí entre las vitrinas de animales embalsamados, esqueletos de dinosaurios, mamíferos fósiles, colecciones de insectos y moluscos, parece revivir. Seguramente traen a su memoria quebrantada felices momentos de la niñez. Su amor a las ciencias naturales por las que tanto hizo en el país, como librero y editor, permanece intacto.


lunes, 16 de noviembre de 2015

Minería, educación y desarrollo

Dr. Ricardo N Alonso
dr en Ciencias Geologicas
Unsa Conicet


 Campo Quijano es un pueblo de larga tradición minera. El "Portal de los Andes", como se lo conoce poéticamente, es la puerta de entrada a la región minera de la Puna.
os pobladores de Campo Quijano han estado en gran parte relacionados con la industria minera y fueron testigos de la llegada de los trenes cargados de minerales como lo son hoy de los camiones mineros y de las plantas de procesamiento industriales, especialmente de productos bóricos.
Cuando el tren funcionaba, hasta la década de 1990, todos los días llegaban allí o pasaban hacia otros destinos, convoyes cargados con el azufre de la mina Julia del Establecimiento Azufrero Salta "La Casualidad", con bórax de mina Tincalayu, con ulexita o borato común de numerosos salares, con hidroboracita o colemanita de Sijes, con el vidrio volcánico perlita, con bloques de los afamados ónix de colores salteños, con sal común, con sal de roca; en fin, con numerosos tipos de minerales presentes en el desierto puneño.
La vieja empresa Boroquímica Samicaf generó desde mediados del siglo XX un importante polo de desarrollo en Campo Quijano y en sus numerosas instalaciones en la Puna.
Miles de obreros, técnicos, profesionales, administrativos y demás personal pasaron y dejaron su impronta. Muchos de ellos enriquecieron con sus familias a Campo Quijano.
Otras empresas se instalaron también en la zona como Minera Santa Rita y en las distintas plantas de procesamiento de áridos.
Por esta y otras múltiples razones se decidió la creación en ese pueblo de la Tecnicatura Superior en Minería (Anexo Campo Quijano), perteneciente al Instituto Superior de Formación Docente 6028, de San Antonio de los Cobres.
La carrera depende de la Dirección General de Educación Superior del Ministerio de Educación de la Provincia de Salta y su dirección la ejerce, como rectora, la profesora Ana Peñaloza. Originalmente se inscribieron unos 250 alumnos provenientes no sólo de Campo Quijano y Rosario de Lerma, sino también de la ciudad de Salta y General Güemes.
Cuenta además con un sólido plantel de profesores, en su mayoría provenientes de las áreas de Ingeniería y Geología de la Universidad Nacional de Salta.
Las clases se dictan en el viejo edificio que perteneció a la escuela técnica "Ingeniero Maury", nombre en homenaje al "padre del FFCC C-14", sobre cuya vida y obra se han ocupado largamente el Ing. Moisés Costello, Roberto Vitry, Federico Kirbus, el recordado periodista Milenko Jurcich, entre otros investigadores.
El viernes 6 de noviembre de 2015 se llevó a cabo en la Tecnicatura Superior de Minería (Campo Quijano) la jornada "Minería en Salta: una oportunidad para el desarrollo regional", organizada por profesores y alumnos, y con numerosos conferencistas invitados.
Las ponencias fueron altamente enriquecedoras para todos los asistentes. Las disertaciones comenzaron con la exposición del geólogo Daniel Bonafede, Jefe del Programa Demanda de Agua Potable de la Secretaría de Recursos Hídricos de la provincia, quién se explayó sobre el tema del uso del agua en la actividad minera de la Puna Salteña.
A través del imponente cañón de la Quebrada del Toro, donde corre internamente el ramal C-14 del ferrocarril General Belgrano y la ruta nacional 51.
A continuación el ingeniero Químico y Magister en Gestión Ambiental, Walter Tejerina, abordó un tema tabú por desinformación como es el "El uso del Cianuro en Minería".
Allí mostró como el cianuro se encuentra en forma natural en numerosos vegetales que consumimos, en el café y en la sal de mesa; que su uso industrial en un 87% está dedicado al nylon, telas sintéticas, resinas, plásticos, pinturas, adhesivos, cosméticos, colorantes, joyería, metalurgia y componentes electrónicos, y que sólo un 13% se usa en minería.
José Ignacio Ferretti, geólogo y representante de la empresa AUSENCO, realizó una detallada exposición sobre los estudios de impacto ambiental que se realizan en la industria minera en todas y cualquiera de sus etapas. A su turno el Ing. Darío Benítez, representante del Grupo INDUSER S.R.L., se refirió a las nuevas metodologías de sistemas de medición ambiental en minería.
Expuso sobre los laboratorios, sus certificaciones, normas internacionales de control de calidad, custodia de las muestras para análisis químico de líquidos, gases y sólidos, entre otros aspectos.
La Dra. Silvia Rodríguez, abogada y representante de la empresa Sales de Jujuy S.A., abordó el tema la "Creación del valor compartido en minería". Allí se refirió a las políticas y prácticas operacionales modernas que aumentan la competitividad de las empresas, mientras que simultáneamente mejoran las condiciones sociales y económicas de las comunidades en las que opera.
El Geól. Rodolfo Mendoza de la empresa Eramine Sudamérica S.A., se refirió al tema en boga sobre el litio en los Andes Centrales. Explicó las ventajas y desventajas presentes en salares de Bolivia, Chile y Argentina, la calidad de sus salmueras, métodos de explotación, entre otros aspectos de interés.
Por último el suscripto abordó el tema de las riquezas en distintas sales que contienen los salares de la Puna, especialmente los boratos, sulfato de sodio, sal común, carbonato de sodio y otros minerales no metalíferos asociados y que constituyen el principal renglón de la actividad minera actual de la provincia.
Para exponer al grueso del público de la comunidad de Campo Quijano, se realizó una muestra de los alumnos de primer año sobre algunas temáticas mayores y de interés general. Entre ellas una rica exposición de minerales y rocas de la provincia o del país, con un programa básico de reconocimiento de los distintos especímenes. También una muestra de testigos de perforación del pórfido de cobre, oro y molibdeno de Taca Taca (Salta), donde se pueden apreciar las distintas zonas mineralizadas desde la superficie hasta las partes más profundas. Asimismo una muestra de instrumentos topográficos de medición, aspectos de la geología de Salta y un trabajo sobre la problemática del riesgo sísmico y su relación con la tectónica de placas.
Acompañado con la edición de un volante de cómo actuar en caso de sismos. Se cumplieron ampliamente los propósitos que se habían planteado los organizadores y que tenían que ver con la divulgación de diversas temáticas vinculadas a la actividad minera así como generar un espacio de encuentro entre la institución, representantes del sector minero, otras instituciones y la comunidad, con el espíritu de crear lazos de cooperación y comunicación.
Es de destacar el esfuerzo poco común y el entusiasmo puesto de manifiesto por los profesores y estudiantes deseosos de conocimientos y ávidos por aprender, en la organización por segundo año consecutivo de dichas jornadas mineras. Resulta valioso mencionar que muchos estudiantes vienen de varias generaciones de obreros y trabajadores mineros y hoy aspiran a un título superior en esa tecnicatura. Es un sueño que de verdad vale la pena apoyar.

lunes, 9 de noviembre de 2015

Calcita, calcio y calizas



Ricardo N-. Alonso
dr Ciencias Geologicas
Unsa-Conicet
La calcita es uno de los minerales comunes del planeta y lo encontramos distribuido en todos los continentes y en todos los océanos. 
Su composición química es carbonato de calcio y se precipita a partir de aguas marinas o continentales. La calcita es la unión de la molécula formada por el carbono y el oxígeno (anión carbonato) que se une a un metal alcalino térreo como es el calcio. 

Existe otro mineral con idéntica composición química, pero distinta estructura cristalina, que es la aragonita. 
La aragonita es uno de los minerales comunes que forman el ónix de la Puna. La calcita ocurre en innumerables formas y presentaciones. Entre estas se destacan hermosos romboedros, cristales escalenoédricos conocidos por los mineros con el nombre prosaico de "dientes de perro", maclas, cristales crecidos en geodas y drusas, estalactitas, etcétera. Los cristales de calcita son incoloros, blancos, amarillentos o con variadas y distintas tonalidades. Son transparentes y con un brillo vítreo. 
A veces presentan fluorescencia cuando se iluminan con luz ultravioleta. Los sedimentos carbonáticos, compuestos de calcita, se transforman con el tiempo en rocas calizas y si éstas son sometidas a temperaturas altas, en el interior de la corteza terrestre o cerca de cuerpos magmáticos en enfriamiento, se convierten en mármoles. 
El mármol que tanto uso tuvo y tiene, desde estatuas o lápidas, hasta pisos, mesadas y escaleras, no es otras cosa que una vieja caliza que ha sido metamorfoseada. Los griegos y romanos construyeron la mayoría de las ciudades antiguas con mármoles y los mármoles de Carrara alimentaron la pasión de los artistas del renacimiento que nos dejaron bellísimas esculturas patrimonio hoy de toda la humanidad. Los corales precipitan y construyen su esqueleto con carbonato de calcio. 
Cuando estos corales se destruyen forman las hermosas arenas blancas que se encuentran en muchas playas tropicales del mundo y que dan, por la reflexión solar, un color turquesa a las aguas. También las conchas de muchos moluscos, las perlas, e incluso ciertos microorganismos marinos forman sus esqueletos con carbonato de calcio y así se construyen las acumulaciones de conchillas y los mantos blancos de creta, famosos en algunos acantilados de Europa, especialmente Inglaterra. 
Precisamente el periodo Cretácico, el tiempo de extinción de los dinosaurios, toma su nombre de esas capas de creta. Incluso la humilde tosca de Buenos Aires es también carbonato de calcio. La calcita tiene una dureza de 3 en una escala de 10. Reacciona con fuerte efervescencia cuando se la ataca con ácido clorhídrico liberando gas carbónico lo cual constituye una característica diagnóstica. 
Los cristales puros y transparentes, llamados "Espato de Islandia", tienen la propiedad de la refringencia doble o birrefringencia, esto significa que si los apoyamos sobre un escrito las palabras se desdoblan. Incluso si giramos el cristal una de las imágenes permanece fija mientras la otra rota. Las calizas se vienen formando en el planeta desde los primeros tiempos geológicos. Gracias a ellas se han conservado estructuras algales fósiles de estromatolitos que se remontan a más de 3000 millones de años atrás, en el periodo Arcaico. 
Muchas cadenas montañosas del mundo tienen espectaculares formaciones de calizas y de un mineral afín, la dolomita, que es el carbonato doble de calcio y magnesio. Los montes dolomíticos en Italia son un buen ejemplo. Las calizas que rodean el Mediterráneo y otras en diferentes lugares del mundo, pueden sufrir procesos de disolución química generando cavernas en las cuales se precipita la calcita en forma de estalactitas y estalagmitas. 

También las aguas termales carbonáticas precipitan carbonato de calcio en forma de calcita y aragonita. Mucho de lo que se comercializa como ónix en Argentina es precisamente el mineral aragonita que se diferencia de la calcita porque cristaliza en el sistema rómbico. 
El mayor depósito de aragonita de Argentina se encuentra en la sierra de Puesto Viejo en Jujuy. Los depósitos de carbonato cálcico formados por manantiales termales se conocen como travertinos. Cuando una masa ígnea atraviesa la corteza y entra en contacto con una caliza se produce una alteración que se define como un "skarn". 
Estos pueden ser portadores de una rica variedad de minerales con valor económico. El cerro Acay en Salta y el de Aguilar en Jujuy, tienen esos tipos de skarn mineralizados. En el norte argentino hay grandes depósitos de calizas especialmente en rocas de edad precámbrica como las que se encuentran en Las Tienditas, Sierra de Castillejo y La Troja en Salta o en la boca de la Quebrada de Humahuaca, en la localidad de Volcán (Jujuy). En esta última se explotan para cal. Otra importante roca calcárea es la Formación Yacoraite, una caliza amarilla de fines del periodo Cretácico y de amplia distribución en Salta y Jujuy. Se la explota para cal común en el Valle de Lerma, en los cerros de La Merced. 
En los bordes de los salares de la Puna hay extensos mantos de travertinos que se formaron por las aguas termales o bien cuando esas cuencas se convirtieron en lagos en épocas pasadas con mayor humedad. 

Las principales explotaciones de calizas de Argentina son las de San Juan, Buenos Aires y Córdoba. Los usos de la calcita en sus diferentes presentaciones de rocas son muy variados. Los travertinos y los mármoles se utilizan con fines ornamentales. Las calizas se usan en muchísimas aplicaciones. Se queman a 900§C para fabricar la cal viva u óxido de calcio de uso general en la construcción. Si a la cal viva se le agrega suficiente agua se convierte en cal hidratada. Asimismo las calizas, junto a las arcillas, yeso y mineral de hierro, se utilizan para la fabricación de cemento, conocido internacionalmente por una de sus marcas comerciales, el afamado cemento Portland. El carbonato de calcio es utilizado también para neutralizar las soluciones ácidas tales como las que se producen en el tratamiento de los minerales de sulfuros en las minas. Sirve también para revertir la acidificación de los suelos agrícolas mediante el proceso de encalado. El óxido de calcio, junto al sulfato de sodio y el carbonato de sodio, se usan todos en la precipitación de las salmueras de los salares para la obtención del carbonato de litio. Asimismo se utiliza el carbonato de calcio de máxima pureza en numerosas aplicaciones farmacéuticas, en pinturas, papel, plásticos, caucho, esmaltes, alimentos balanceados y una gran variedad de usos. Hay que destacar que el carbono, además de dar lugar a la formación del grupo de minerales de la clase carbonatos, juega un rol fundamental en la geoquímica planetaria. Los hidrocarburos, la fotosíntesis de las plantas, el carbón de piedra, la química de la atmósfera, tienen al carbono y su ciclo geoquímico en un lugar predominante.


viernes, 6 de noviembre de 2015

Revista Salta Bebe

¡Llegó la revista saltabebé edición noviembre, en su formato digital! La próxima semana estará en todos los kioscos de revistas. No te la pierdas!
En este número "Los beneficios de estar embarazada", "Crianza sin estereotipos de género", "Diabetes infantil", "Implante subdérmico anticonceptivo" y "¡Mamá me aburro!". Además, una producción de Moda bellísima!! Fairy tale, con la magia de los cuentos de hadas pero con un estilo más vanguardista. Princesas modernas, jugadas, fuertes, valientes, tal como son las niñas de hoy y las mujeres de mañana. 
http://issuu.com/saltabeberevista/docs/saltabebe_digital_44/1?e=13914953/31096764

lunes, 2 de noviembre de 2015

La geografía masónica de Napp

dr Ricardo N.Alonso
dr en Ciencias Geologicas
Unsa Conicet

Uno de los libros más ricos en información que se haya escrito sobre nuestro país es prácticamente desconocido no solo al público en general sino también en amplios círculos académicos. 
Por alguna extraña razón ni su autor, ni su contenido, resultan hoy conocidos cuando podría decirse que muchos de los temas abordados mantienen casi plena vigencia. 
Se cumplen ya 140 años de su edición y conserva todavía la frescura de los libros obligados de consulta. Se trata de la obra "La República Argentina" de Ricardo Napp, que fuera publicada en 1876 para ser llevada a la Exposición Internacional de Filadelfia de ese año. 
Dicha exposición fue especialmente relevante, ya que celebraba el primer centenario de la independencia estadounidense y duró desde el 10 de mayo al 10 de noviembre de 1876. 
La Argentina quería mostrarle al mundo cuáles eran sus riquezas, su ciencia y su tecnología, y buscar así potenciales inversores. 
Ya lo había hecho antes en la Exposition Internationelle de París de 1867 a la cual asistió personalmente Domingo F. Sarmiento. Ello motivó a Sarmiento para la organización en Córdoba de una importante exposición nacional en 1871. 
Ricardo Napp escribió él y además invitó a colaborar a reconocidos científicos de la época. Precisamente a los sabios extranjeros, especialmente alemanes, que Sarmiento había traído, vía Burmeister, para la Academia de Ciencias de Córdoba. Es más, muchos de ellos dieron a conocer en esa obra sus primeras investigaciones inéditas y fundacionales sobre la naturaleza física y biológica del país. La idea era mostrar el enorme potencial de Argentina en cuanto a sus riquezas vírgenes. 

Apoyados en los datos duros de la ciencia y la estadística y no en la mera propaganda. 
El libro de Napp consta de 482 páginas, más 97 páginas anexas, de una Estadística del Comercio Exterior de la República Argentina. Esta última sección contiene valiosos datos de nuestras exportaciones e importaciones entre 1870 y 1875. 
El libro está ilustrado con una lámina desplegable en blanco y negro, un gran Mapa de la República Argentina en portafolio, desplegable, en blanco y negro, construido por A. de Seelstrang y A. Tourmente y grabado por Curt Stiller; dos mapas fitogeográficos en color, un mapa de las vías terrestres de comunicación y una Carta topográfica de La Pampa y de la línea de defensa (actual y proyectada) contra los indios. Construida por orden del Dr. Adolfo Alsina por el Sto. Mayor F. L. Melchert", todos desplegables y litografiados por Alberto Larsch. 
La obra con un total de 25 capítulos, fue simultáneamente escrita en alemán, español, francés e inglés. En total se editaron 15.000 ejemplares que se repartieron en los consulados argentinos de los países europeos. Los primeros cuatro capítulos, incluidos la introducción, reseña histórica, límites, área y población, y clima, se deberían a la pluma de Napp. 
Los capítulos de geografía física, de geología y de los minerales explotables fueron escritos por el Dr. Alfred Stelzner, considerado hoy el padre de la geología argentina. Mucho antes de que diera a conocer en Alemania la que sería la mayor obra científica sobre la geología argentina en el siglo XIX. La vegetación fue descripta por el Dr. Pablo G. Lorentz y es un muy extenso capítulo donde con criterios modernos se define un estudio sistemático de la fitogeografía que va acompañado por dos magníficas litografías a color. 
Otro aporte de enjundia es el capítulo sobre fauna escrito por el Dr. H. Weyenbergh, donde se describen mamíferos, aves, reptiles, anfibios, peces e insectos entre un sinnúmero de organismos. 
Los suelos de la pampa fueron descritos desde el punto de vista físico y químico por el Dr. Adolfo Doering. Emilio Hnicken se ocupó del rico distrito minero del Famatina. Federico Schickendantz, jefe de las fundiciones de Pilciao en Catamarca, tuvo a su cargo el estudio de los minerales de sulfatos presentes en Catamarca y La Rioja. 
El Dr. Max Siewert, que pasó algunos años en Salta antes de volver a Alemania, escribió al menos tres capítulos importantes tales como el análisis químico de las aguas de ríos y fuentes termales (entre ellos ríos de Salta y las aguas termales de El Bordo y Rosario de la Frontera), el análisis químico de las cenizas de las materias de curtir y otro sobre las plantas tintóreas y la industria textil y de teñir. 
Los diez capítulos restantes tratan de manera pormenorizada sobre agricultura, vías de comunicación, comercio e industria, Constitución de la Nación Argentina; hacienda, deuda pública, presupuesto, ley de aduana, sistema monetario, y de pesas y medidas; instrucción pública, institutos científicos, cultos, prensa; ejército y marina, indios y fronteras, inmigración y colonización; así como las 14 provincias y los territorios nacionales. 
A manera de cierre y conclusión se adjunta el Mensaje de Apertura de las sesiones del Congreso de la Nación del 1 de Mayo de 1876, dirigido por el señor presidente Dr. Nicolás Avellaneda. Como puede apreciarse es una obra de síntesis mayor, no solamente por el volumen y cantidad de contenidos, sino especialmente por la calidad de la pluma de los que escribieron allí. Poco se sabe sobre la biografía de Richard Napp, salvo que era alemán, llegó joven al país, trabajó como periodista y agente de vinculación de la inmigración alemana y fundó varios periódicos entre ellos el mensuario La Plata Monatsschrift (1873-1876). Este mensuario previo a los Anales de la Sociedad Científica Argentina, concentró información sobre ciencias naturales e industrias de todas las provincias argentinas y países de la región. 
En el primer volumen hay un artículo escrito por el Ing. Francisco Host, un alemán radicado en Salta quién describió las distintas cualidades de suelos y cultivos de la provincia, desde la Puna hasta la llanura del Chaco. Napp fue también director de La Revista Alemana (1876) y de El Economista, revista quincenal que apareció en 1877. Un tema de gran interés es que la obra fue encargada por el Comité Central Argentino que era uno de los órganos principales de la masonería. Como tal figura catalogada en la Biblioteca Nacional de Maestros. Fue además impresa en la Sociedad Anónima de Tipografía, Litografía y Fundición de tipos, de la calle Belgrano 189, de Buenos Aires. Filadelfia fue un bastión de la masonería en los Estados Unidos. Recordemos a Thomas Jefferson, científico, paleontólogo y presidente de los Estados Unidos. Sarmiento, Avellaneda y otros miembros de la sociedad local, pertenecían a la Masonería. De allí que habría una clara conexión entre los que programaron la obra, la escribieron y la presentaron finalmente en Filadelfia. Más allá de cualquier análisis historiográfico, lo cierto es que la geografía de Napp sigue siendo una de las obras científicas pioneras de nuestro país.